América Latina y el Caribe vuelve a mirar al campo desde una pregunta de fondo: cómo producir más y mejor sin dejar afuera a quienes sostienen buena parte de la economía rural. Un informe elaborado por IICA, CEPAL, FAO y CAF plantea que elevar la productividad agropecuaria es una condición clave para construir sistemas agroalimentarios más resilientes, inclusivos y sostenibles.

El documento fue presentado el 2 de junio de 2026 en un encuentro virtual con autoridades y especialistas del sector. La discusión no se limita a la producción: incluye seguridad alimentaria, agricultura familiar, acceso al crédito, conectividad rural, innovación y el costo de una dieta saludable.

El dato más sensible es que millones de pequeñas fincas siguen trabajando con fuertes límites de acceso a tecnología, financiamiento y mercados. En ese contexto, la productividad deja de ser una palabra técnica y pasa a tocar la vida diaria: alimentos más accesibles, empleo rural, mejores ingresos y mayor capacidad para responder a crisis climáticas o económicas.